Fecha: 06/01/2026
Elegir el momento adecuado para perforar un pozo es una decisión estratégica que impacta directamente en costos, tiempos y resultados. Aunque técnicamente se puede perforar durante todo el año, no todas las temporadas ofrecen las mismas condiciones. Factores como el clima, el nivel freático, la disponibilidad de maquinaria y la planeación del proyecto influyen en el éxito de la perforación. Por eso, entender cuándo conviene iniciar es clave para evitar retrasos y sobrecostos.
En términos generales, la temporada más recomendable suele ser la época de estiaje, cuando las lluvias son mínimas. Durante estos meses, el terreno es más estable, el acceso a la zona de trabajo es más sencillo y se reduce el riesgo de interrupciones por condiciones climáticas. Además, perforar en estiaje permite tener una referencia más precisa del nivel real del acuífero, lo que ayuda a diseñar un pozo más eficiente y confiable a largo plazo.
Por el contrario, iniciar una perforación en temporada de lluvias puede presentar retos importantes. El exceso de humedad complica el acceso de maquinaria pesada, incrementa el riesgo de derrumbes y puede alargar los tiempos de obra. También es común que los proyectos sufran pausas inesperadas, lo que impacta directamente en el presupuesto. Aunque no es imposible perforar en estas condiciones, sí requiere mayor planeación y experiencia técnica para minimizar riesgos.
Para 2026, la recomendación es anticiparse. Planear la perforación con varios meses de margen permite elegir la mejor ventana del año, asegurar disponibilidad de equipos especializados y cumplir con trámites y estudios previos sin prisas. Un pozo bien planeado no solo garantiza agua, sino continuidad operativa y tranquilidad para tu proyecto. La clave no es solo perforar, sino hacerlo en el momento correcto.